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¿El fin de la piratería?

Llevaba tiempo con ganas de escribir esta entrada. Si sois seguidores habituales de este blog, sabréis que me gusta bastante tratar el tema de la piratería, porque creo que es algo que nos toca a todos y del que a mi parecer es necesario debatir, sin tabúes ni complejos. Sin embargo, hacía tiempo que no escribía sobre este tema. Por eso hoy voy a hablar de cómo ha evolucionado la piratería en los últimos diez años, todo desde un enfoque personal con el que muchos se sentirán identificados.

El principio de todo

Tengo 19 años, y desde pequeño me han fascinado los ordenadores y la informática. Pero realmente no fue hasta 2005, con siete años, cuando compramos en mi casa nuestro primer ordenador y contratamos Internet. En esa época la piratería ya estaba extendiéndose de forma vertiginosa, siendo eMule el rey indiscutible de las descargas ilegales. Pese a eso, yo aún era un niño, y no tenía el más mínimo interés por conseguir música, películas o software de pago de forma gratuita.

eMule, un clásico de la piratería

Pero un par de años después me empecé a interesar por este mundillo, y poco a poco fui aprendiendo cómo piratear todo tipo de contenidos. eMule, BitTorrent, Ares… sobraban las aplicaciones y los métodos para descargar todo lo que quisieras en tu PC sin gastar ni un euro. Pese a ser ilegal, hacerte con los últimos estrenos o con tus álbumes favoritos de forma gratuita era muy tentador, y cada vez más y más gente se subía al carro.

En 2010, España ya se situaba en los puestos altos de los rankings de piratería a nivel mundial, lo que hacía inevitable el debate en el que nadie quería involucrarse. ¿Por qué la gente pirateaba? ¿Debería de ser castigado? Estaba claro que los más perjudicados por la piratería estaban siendo los propios autores, que cada vez presionaban más al Gobierno para que buscase una solución.

La represión no es una buena solución

Así de claro lo digo. La piratería estaba causando pérdidas millonarias a la industria audiovisual, pero las caras visibles del mundo de la música y el cine seguían dejando claro que no tenían muchos problemas de dinero. Los grandes artistas musicales no sufrieron la piratería, ya que solo los ingresos de conciertos y contratos publicitarios les daban para llevar una vida llena de lujos. Pero aquellos que no tenían tanta fama y vivían de la música estaban agonizando ante el aumento de la piratería.

A partir de 2011, y a nivel mundial, las autoridades empezaron una cacería sangrienta contra los servicios de piratería y sus usuarios, para muchos considerada como necesaria, pero para otros vista como una restricción de los derechos y la libertad de los ciudadanos. Cientos de servidores y páginas fueron cerrados (algunas tan famosas como MegaUpload) y sus propietarios fueron sometidos a procesos judiciales.

Megaupload
El cierre de MegaUpload por parte del FBI enfureció a internautas de todo el mundo

Este control paranoico sobre Internet nos indignó a millones de personas, y estaba claro que no iba a funcionar. Si cada día cerraban diez webs de piratería, nacían cien nuevas; si los gobiernos amenazaban con castigar la piratería, la gente descargaba más y más. Con esto acabarían pagando justos por pecadores, y no se conseguiría acabar con el problema.

En esa época yo descargaba por Torrent bastante música y programas de pago, y llegué a temer que esto se acabase y tuviese que empezar a pagar por todo eso que yo veía como gratuito. En mi cabeza ya empezaba a surgirme la duda de si lo que estaba haciendo era realmente correcto, pero siempre encontraba cualquier excusa para seguir pirateando.

¿Por qué pirateamos?

Esa es la gran pregunta. La respuesta parece evidente, pero si así fuese también robaríamos en las tiendas o no pagaríamos en las cafeterías o restaurantes. La diferencia podría encontrarse en la facilidad de piratear frente a la dificultad de hurtar en un establecimiento comercial. Pero también puede ser que los contenidos multimedia o el software son cosas intangibles, lo que nos libra en cierto modo de remordimientos.

« Muchos piratean porque los contenidos multimedia o el software son cosas intangibles, lo que nos libra en cierto modo de remordimientos. »

Las organizaciones que gestionaban los derechos de autor, con el respaldo de los gobiernos, querían hacernos pensar que pirateábamos porque éramos unos delincuentes. Pero en realidad pirateábamos porque no nos quedaba otra. Hace tres años os contaba en esta entrada que las mejores formas de frenar la piratería eran la creatividad y la oferta, y creo que el tiempo me ha dado la razón.

Hace unos años, ser legal en este aspecto significaba tener que gastarte 1€ por canción comprada en iTunes o 5€ por alquilar una película, o mismo miles de euros por un programa tan necesario para muchos como Adobe Photoshop. Si hacéis números, os daréis cuenta de que muchos no nos podríamos permitir disfrutar de estas cosas. Era un abuso por parte de la industria contra el que la piratería era la única forma de protesta. Por suerte todo ha cambiado, y hoy sobran los servicios que a cambio de una modesta cuota mensual o anual nos ofrecen todos estos contenidos. Los precios se han adaptado al público, y eso ha traído consecuencias realmente esperanzadoras.

¿Ha llegado el fin de la piratería?

La realidad es que a día de hoy apenas pirateo. He intentado ser lo más sincero posible a la hora de escribir esta entrada, y cuando echo la vista atrás me doy cuenta de lo que pirateaba antes y lo poco que lo hago ahora. Curiosamente, cada vez escucho más música, veo más películas y series y uso más aplicaciones. ¿Qué ha pasado?

La aparición de servicios como Spotify o Netflix han resultado ser un éxito. Se cuentan por millones las personas en todo el mundo que prefieren pagar una pequeña cantidad mensual por poder disfrutar de sus canciones, series y películas favoritas de forma totalmente legal, entre las que yo me incluyo. Con el paso del tiempo estos servicios han ido creciendo y mejorando, aumentando su catálogo y convirtiéndose en una verdadera alternativa a la piratería.

Spotify
Spotify ha conseguido que millones de personas abandonemos la piratería de música

Por otra parte, la inteligencia de muchos productores de contenido ha ayudado a frenar la piratería sin recurrir a la represión y al control de la libertad de Internet. Un ejemplo que siempre me gusta poner es el de los partidos de fútbol en plataformas de pago, que desde hace años muestran en momentos y posiciones de la pantalla aleatorios el identificador del cliente, lo que ha conseguido que muchos dejen de retransmitir de forma ilegal estos encuentros deportivos en Internet. Si a esto le sumas la amplia oferta de la que disponemos ahora en España para ver las principales competiciones de fútbol, muchas con precios muy interesantes, recurrir a medios ilegales para ver un partido no resulta ya tan interesante.

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Las compras in-app han contribuido al descenso de la piratería

La piratería de software también es cada vez menor, algo que se ha conseguido en parte gracias a las nuevas estrategias de monetización de aplicaciones. El modelo freemium ha sido todo un éxito: te descargas una app o un juego de forma gratuita, y en caso de que realmente te guste y quieras aprovechar al máximo sus funciones pagas por ello. Si a esto le sumas la publicidad mediante plataformas como AdMob, todos ganamos: los desarrolladores ven recompensado económicamente su trabajo y nosotros disfrutamos de él sin tener que comprometer nuestro bolsillo.

El camino a seguir

Llevaba años sin hablar de la piratería, y creo que era necesario volver a escribir sobre este tema. Al volver a leer las entradas antiguas, me he dado cuenta de que en todas hablaba con un tono muy pesimista, mientras que hoy creo que es al revés. Ahora me he dado cuenta de que la piratería no merece la pena, y por suerte no soy el único.

Los hechos hablan por sí solos, y creo que ha quedado demostrado que la única forma de acabar con la piratería es el ofrecer alternativas sólidas, darle al usuario aquello que quiere a un precio razonable. ¿Acaso os creéis que yo pago por Spotify Premium solo por una cuestión ética? Pues no: pago también por la comodidad de poder escuchar la música que yo quiera cuando y donde me apetezca, en cualquier dispositivo y con la máxima calidad de sonido, sin necesidad de perder mi tiempo en descargarla desde sitios de dudosa reputación y en los que muchas veces te puedes encontrar con sorpresas desagradables.

« Ha quedado demostrado que la única forma de acabar con la piratería es darle al usuario aquello que quiere a un precio razonable. »

Como decía antes, me siento optimista, pero creo que aún queda mucho por conseguir. Medidas como la bajada del IVA en el cine, que entrará en vigor en 2018, son las que realmente combaten la piratería, y no el perseguir a los internautas y coartar sus libertades. Con la bajada del IVA del cine en España, las entradas se abaratarán de media unos 2€, lo que espero que consiga llenar las salas y que la gente decida pasar una buena tarde con sus amigos disfrutando de un estreno en una pantalla gigante en vez de verla en su televisión con una calidad muy inferior.

IVA cultural
La bajada del IVA sobre el cine es un gran paso contra la piratería

El cine y la música son arte, y la piratería lo único que acaba consiguiendo es su desaparición. Pero como cultura que son, los ciudadanos tienen derecho a disfrutarlas, y lamentablemente para muchos la única forma era a través de medios ilegales. Me alegra enormemente ver cómo esta situación, acompañada de una recuperación de la dura crisis económica vivida hace un par de años, está revirtiéndose y cada vez más y más gente se decanta por alternativas legales, por convencimiento propio y no por miedo o imposición.

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