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¿Más datos móviles o más almacenamiento?

El mercado de smartphones es tan amplio y variado que comprar un nuevo teléfono no es una decisión fácil. Son muchos los factores a tener en cuenta: sistema operativo (Android o iOS principalmente), tamaño de la pantalla, potencia, cámara… y capacidad de almacenamiento. Es esta última característica de la que después más gente se arrepiente, sobre todo cuando el móvil no dispone de ranura para tarjetas microSD. Quizás hoy andamos algo justos de dinero y 16GB nos parecen suficientes, pero seis meses después no nos llegan a nada.

Otro elemento fundamental en cualquier smartphone es la conexión de datos móviles, es decir, cuántas gigas de datos tenemos contratadas con nuestra operadora. A mayor cantidad, más pagaremos mensualmente, pero menos atados nos veremos a la hora de consumir contenidos de cualquier tipo con nuestro smartphone, donde y cuando sea. La tarifa de datos móviles es algo externo al teléfono en sí, por lo que a diferencia del almacenamiento interno, podemos tener contratados 2GB mensuales en el momento que compramos el smartphone y seis meses después pasarnos a 3GB, siempre y cuando el contrato con nuestra operadora nos lo permita.

Llegados a este punto quizás te estás preguntando que tendrá que ver una cosa con la otra… Mucho más de lo que crees, hazme caso. Simplificando mucho las cosas, cuantos más datos tengamos contratados, menos almacenamiento nos hará falta, y viceversa. Veamos esto con detalle.

« Cuantos más datos tengamos contratados, menos almacenamiento nos hará falta, y viceversa. »

Mucho espacio y pocos datos: descarga todo lo que puedas

Spotify Premium
Si tienes mucho espacio de almacenamiento, descarga toda tu música

Pongamos el caso de que tienes un smartphone con 64 o 128 GB, pero tu tarifa de datos es algo limitada. Podremos ahorrar datos descargando de forma local aquello que probablemente nos interesaría consumir en la calle, evitando así tener que conectarse a Internet. Música, fotos, correo… son muchos los contenidos que se pueden tener tanto en un servicio en la nube como descargados localmente en nuestro teléfono. Si somos usuarios de Spotify, es preferible descargar toda nuestra música (siempre y cuando seamos usuarios Premium), por poner un ejemplo.

También convendría evitar en la medida de lo posible el uso del navegador web y en su lugar instalar (por Wifi, por supuesto) las apps de aquellos servicios que más usamos, que suelen consumir menos datos que sus versiones web, al tener ya descargados previamente ciertos recursos en la memoria interna del teléfono.

almacenamiento offlineSon muchas las apps que nos dejan descargar ciertos contenidos a través de una conexión Wifi para luego no tener que gastar datos. ¿Sabías que en Google Maps puedes descargar una ciudad o un área del mapa para poder usarla cuando no tengas conexión? Mi consejo es que descargues tu ciudad entera, de forma que cuando estés en la calle y necesites consultar el mapa no consumas tantos datos. Lo mismo si te vas de vacaciones o viajas con frecuencia a una determinada ciudad. Por último te recomendaría que le echases un vistazo a esta entrada en la que explico una serie de trucos muy sencillos para ahorrar datos.

Muchos datos y poco espacio: la nube es tu amiga

El caso contrario sería que dispongas de una tarifa móvil generosa pero que tu espacio de almacenamiento se te quede corto. Evidentemente, debemos hacer todo lo contrario que en la situación anterior: almacenar nuestros contenidos en la nube para así no llenar la memoria interna del smartphone.

« Conviene almacenar nuestros contenidos en la nube para así no llenar la memoria interna del smartphone. »

Para lograrlo contamos con numerosos servicios online. Así, en lugar de tener descargada nuestra biblioteca de música en la memoria del teléfono, recurriremos a apps como Spotify o Google Play Music, con las que podemos guardar nuestra librería en Internet y escuchar nuestras canciones favoritas por streaming. Lo mismo con las fotos gracias a Google Photos, que almacena nuestros álbumes en la nube de forma privada, ayudándonos a liberar el almacenamiento interno del móvil.

Si tu tarifa de datos es lo suficientemente holgada, podrás prescindir de ciertas apps y usar en su lugar su versión web, justo lo contrario que lo que sugería en el apartado anterior. Asimismo recomendaría echarle un vistazo a los ajustes de las aplicaciones que más usamos y desactivar o reducir al máximo todas las opciones de caché, es decir, apagar cualquier mecanismo que guarde ciertos contenidos de forma local para después no tener que volver a descargarlos.

Resumiendo…

Como resaltaba antes, cuantos más datos tengamos contratados, menos almacenamiento nos hará falta, y viceversa. En este artículo he comentado los dos casos extremos, pero si no tienes problemas con la capacidad de almacenamiento de tu terminal ni tampoco sufres para no agotar las megas de tu tarifa móvil podrás mantener un equilibrio, y hacer aquello que te resulte más cómodo. Por ejemplo, puedes tener descargada la música que más escuchas, y recurrir al streaming para escuchar otras canciones.

Más difícil será tu situación si el almacenamiento de tu smartphone está casi lleno y te gastas el bono mensual de datos en dos días. Naturalmente, si el teléfono admite una tarjeta microSD bienvenida sea, pero si no es el caso no te quedará otra que comprar un nuevo móvil o mejorar tu tarifa móvil.

La evolución de la tecnología implica que los archivos que manejamos, sean fotos, canciones, películas o aplicaciones, ocupen cada vez más y más. Esto hace necesario que la velocidad de subida y bajada de Internet o las capacidades de almacenamiento de nuestros dispositivos tengan que ir creciendo de forma proporcional. ¿Mi consejo? Cuando vayas a comprarte un móvil que no sea compatible con tarjetas microSD, piénsatelo dos veces antes de elegir la capacidad. Quizás hoy 32GB te resulten suficientes, ¿pero te seguirán llegando en un año?

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