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Demasiadas historias

En septiembre de 2011 nació una red social llamada Snapchat, que ofrecía algo totalmente nuevo: poder compartir fotos y vídeos de forma temporal. Por un lado podías enviarle una imagen (un “snap“) a un amigo, escogiendo tú durante cuantos segundos podría visualizarla, y por otra tenías la opción de publicar fotos en la llamada “historia“, siendo accesibles para todos tus amigos durante las siguientes 24 horas. El concepto causó furor, cautivando especialmente a la gente más joven, debido a su carácter divertido e informal que lo alejaba de las redes sociales convencionales.

Cinco años después, son ya cuatro las aplicaciones que incluyen esta funcionalidad: Snapchat, que fue la pionera, y Facebook, Instagram y WhatsApp, las tres propiedad de Mark Zuckerberg. Una misma funcionalidad repetida en cuatro de las apps más descargadas en Android y iOS. Un problema muy grave para Snapchat, que por primera vez en su breve vida se ha empezado a preocupar por la pérdida de usuarios, y un dilema para la gente, que ya no sabe que plataforma usar para subir sus “historias”.

Cómo empezó todo

Poke Facebook
Facebook lanzó Poke, un sistema para enviar fotos que se autodestruyen

El origen de toda esta confusión empieza a finales de 2012, cuando Facebook lanzó Poke, un sistema para enviar fotos que se autodestruyen, uno de los elementos claves de Snapchat. Esta aplicación fue un auténtico fracaso, por lo que el siguiente paso fue intentar comprar Snapchat por ni más ni menos que 3000 millones de dólares (según la revista Forbes). Pese a que el valor de la compañía fuese inferior, Evan Spiegel, el CEO, rechazó la oferta.  Y claro, a Mark Zuckerberg eso no le gustó mucho, porque era plenamente consciente de que muchos adolescentes estaban abandonado Facebook, ya que no les resultaba tan divertido como la aplicación del fantasma amarillo.

Snapchat MemoriesEn julio de 2016 Snapchat presentó “Recuerdos“, funcionalidad que respondía a la demanda de muchos usuarios de poder subir fotos a la historia desde la galería del teléfono. Popularmente Snapchat siempre ha tenido un carácter más espontáneo que Instagram, en el sentido de que en la primera subías fotos más informales, mientras que aquellas más “elaboradas” iban para Instagram. Desde 2012 Instagram es propiedad de Facebook, y desde 2014 también lo es WhatsApp. Fue la gota que colmó el vaso. Había que vengarse.

Las historias de Instagram: todo un éxito

Historias de Instagram
Las historias de Instagram son una réplica de Snapchat

Comentaba al principio de la entrada que los dos pilares de Snapchat son las historias y las imágenes privadas, que se autodestruyen. Pues bien, si lo de los mensajes no cuajó, habría que intentarlo con las historias.  Así que esta vez subieron la apuesta, y copiaron descaradamente a su rival, presentando en agosto las llamadas “Instagram Stories“. Al contrario que con Poke, el éxito fue rotundo, hasta el punto de que mucha gente ha abandonado Snapchat. Yo personalmente lo he notado: cada vez menos gente sube historias a la app del fantasma amarillo, y las fotos que subo a la historia de Instagram las ven un 70% de mis seguidores, una proporción muy interesante. Aún encima, esta actualización vino acompañada de un nuevo sistema de mensajes directos, similar al de las fotos que se autodestruyen de Snapchat.

Cuando ya todos pensábamos que esta “guerra” había acabado, los de Zuckerberg rompieron el alto al fuego, metiendo en Facebook las historias. Y cuando aún estábamos asimilando la noticia, llegaron a WhatsApp, bajo el nombre de “estados“.   Los típicos “Hey there, I’m using WhatsApp” o “Disponible” desaparecieron para dar paso a fotos y vídeos que desaparecen tras 24 horas. Llegados a este punto, ¿qué sentido tiene todo esto?

Lo primero es lo primero: WhatsApp es una aplicación para chatear con nuestros amigos, familiares y compañeros. Su éxito se halla precisamente en su sencillez y simplicidad. Durante los últimos años han ido incorporando funcionalidades muy interesantes, como las llamadas o poder usarlo desde el ordenador. Todas estas mejoras, necesarias para seguir siendo fuerte ante un público cada vez más exigente, tienen sentido dentro de lo que es realmente WhatsApp. Sin embargo, los nuevos estados creo que confunden a los usuarios, puesto que es una característica orientada hacia un segmento determinado, hacia un grupo de gente que ya usa Snapchat o Instagram.

La clave es que ahora Facebook se está haciendo la competencia a sí mismo, además por triple. Instagram, Facebook y WhatsApp ofrecen una funcionalidad prácticamente idéntica, y millones de personas usan activamente esos tres servicios, todos propiedad de la misma empresa. ¿Dónde van ahora a subir estas personas sus historias?

Hace unas semanas hablaba sobre la necesidad de la competencia en el mundo de la tecnología, y sigo manteniendo mi opinión, pero creo que este asunto ha superado el límite. La rabieta de Mark Zuckerberg puede ser comprensible, pero no su respuesta, que a mi parecer ha sido demasiado agresiva. De hecho, una de las claves del éxito de las historias de Instagram ha sido el poder tener unificado en una sola app lo que antes teníamos en dos. ¿Qué pretende Facebook ahora? ¿Que usemos tres aplicaciones para hacer lo mismo? Yo no soy adivino, ni soy un experto, por lo que solo el tiempo dirá como acaba esto. Llamadme loco, pero quizás esta situación signifique una oportunidad para que Snapchat mueva ficha y recupere a esos usuarios perdidos, a esa gente que se pasó a las historias de Instagram pero que ahora se sentirá confundida al tenerlas también en Facebook y WhatsApp. Lo dicho, solo el tiempo dirá.

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