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iPhone 7
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iPhone 7: la séptima maravilla de Apple

Tras años usando móviles Android, había llegado el momento de dar el salto a iOS, y nada mejor para eso que comprarme un iPhone 7. Tuve que esperar un par de semanas para conseguirlo, porque hubo bastantes problemas de stock (especialmente con el modelo negro brillante), pero finalmente llegó a mi casa el iPhone 7 negro mate de 4,7″ (modelo pequeño), de 128GB, y después de unos meses llevándolo en mi bolsillo es el momento de sacar conclusiones.

iPhone 7

El tema del software, lo que sería la experiencia de cambiar de Android a iOS, lo comentaré en otra entrada, así que en esta me centraré más en el producto en sí. Por lo tanto, lo mejor es empezar por el diseño, por lo que sientes la primera vez que ves el teléfono. Los iPhone siempre han marcado tendencia en este sentido, si bien en este modelo vemos un toque más continuista. El iPhone 7 cambia con respecto al 6 y 6S, pero de una forma bastante sutil. La novedad se encuentra principalmente en los nuevos colores (¡por fin un acabado en negro de verdad!), el botón de inicio y la ausencia de jack de audio, cosas de las que ya hablaré después. El terminal es muy ligero y fino, dando cierta sensación de fragilidad en la mano, razón más que suficiente para comprarle una funda.

Rendimiento y batería

Cuando te gastas tanto dinero en un móvil como este las expectativas en este sentido son muy altas, y la verdad es que el iPhone 7 no te defrauda en este sentido. iOS 10 funciona a las mil maravillas, desde que enciendes el teléfono hasta que lo apagas o te vas a dormir. Las aplicaciones se abren al momento, sean las propias del sistema como las descargadas desde el App Store, y el uso en el día a día es muy fluido.

De un dispositivo como este también se espera un rendimiento alto en tareas más intensivas, como videojuegos o apps que requieran de cierta potencia. Las comparativas hechas mediante herramientas de benchmarks (bancos de pruebas) colocan a este teléfono en lo más alto, y no es para menos. Los juegos con gráficos exigentes tienen un detalle asombroso, y las apps de edición de fotos o para componer música se comportan sin problema.

El rendimiento del iPhone 7 es impecable

Además de potente, el procesador A10 del iPhone 7 es bastante eficiente, dándole sobre el papel un par de horas de autonomía más que su predecesor. Hay que reconocer que iOS está muy bien optimizado, y eso se nota tanto en el rendimiento como en la batería. La gente que haga un uso muy intensivo de su teléfono llegará sin problema al día completo, y si activas en algunos momentos del día el modo de bajo consumo y no usas mucho apps exigentes (juegos, por ejemplo) podrás llegar a los dos días, como es mi caso. No es que sea de los móviles del mercado con mayor autonomía (los iPhone nunca destacaron por esto), pero sí que cumple decentemente.

Cámara y pantalla

Una de las claves del éxito de los smartphones es que han sustituido a muchos aparatos, pudiendo llevar en un bolsillo un teléfono, un reproductor de música, un navegador GPS, y, por supuesto, una cámara. Los teléfonos de Apple siempre han sido pioneros en este apartado, y la cámara del iPhone 7 no iba a ser la excepción. La principal novedad este año es la doble cámara del modelo Plus, de la que no puedo opinar porque yo no la tengo. La cámara trasera tiene una resolución de 12Mpx, y es capaz de grabar vídeo a 4K y a slow motion. También tiene estabilización óptica de imagen, algo que en el iPhone 6S era exclusivo del modelo de 5,5 pulgadas. Si queréis ver un par de fotos hechas con este móvil, os dejo aquí una pequeña galería realizada por CNET.com.

La cámara frontal tiene 7Mpx, y usa la propia iluminación de la pantalla como flash, con lo que se logran unos “selfies” realmente buenos. Todo ello combinado con la capacidad del nuevo procesador hacen que a día de hoy este sea probablemente el teléfono con la mejor cámara que puedes encontrar en el mercado.

Cámara del iPhone 7

Respecto al iPhone 6S, se han mantenido los tamaños de pantalla y las resoluciones, que en comparación con la competencia puede que sean algo pobres. Lo nuevo de esta pantalla es la gama de colores, mucho más amplia ahora, y eso se nota. Si coges en una mano un iPhone 7 y en otra un 6, en la pantalla del primero los colores son mucho más vivos, intensos y reales, tanto al ver fotos como al realizar tareas del día a día.

3D Touch en un iPhone 7
3D Touch ofrece un acceso rápido a las apps

No nos podemos olvidar en el apartado de la pantalla de 3D Touch, una tecnología que detecta la fuerza con la que presionamos la pantalla, permitiéndonos interactuar a otro nivel con el teléfono. Es de esas cosas indescriptibles, que tienes que usar tú mismo para entenderlo, pero una vez que te acostumbras a ella se hace imprescindible. 3D Touch resulta muy práctico en el día a día: respuesta rápida a notificaciones, vistas previas, acceso rápido a apps…

Sonido

Donde sí que ha habido muchos cambios es en el sistema de sonido, empezando por los altavoces, ahora en estéreo y con el doble de potencia que sus predecesores. En efecto, los altavoces han sido una de las mayores sorpresas que me he llevado del iPhone 7, puesto que tienen bastante potencia y un sonido muy nítido.

Lo que ya no me gusta tanto es que hayan quitado el conector de audio jack (el que usamos de toda la vida para conectar cascos o altavoces externos), obligándonos a usar el puerto Lightning (USB) del móvil para conectar dispositivos de audio. Esto plantea un problema, y es que si queremos usar unos auriculares normales tenemos que recurrir a un adaptador, lo cual puede ser un poco engorroso, especialmente si usas diferentes auriculares o los conectas en dispositivos diferentes. Además, no es difícil perder este adaptador, que cuesta unos diez euros.

Auriculares iPhone 7
Si queremos usar nuestros propios auriculares necesitaremos el adaptador

Mención aparte hay que hacer del Taptic Engine, el motor de vibración del iPhone, capaz de jugar con nuestro sentido del tacto de una forma casi mágica. Es la base de 3D Touch, haciéndonos creer con una simple vibración que estamos presionando la pantalla, pero en el iPhone 7 va más allá, integrándose con el sistema de una forma sorprendente, de forma que gestos como reducir el zoom de una foto con los dedos, deslizarse por una lista a través del índice alfabético o mostrar el centro de control nos parecen más naturales gracias a la leve vibración que es capaz de crear el Taptic Engine.

Algunos extras…

Hay dos cambios importantes en el diseño de los que solo hablé muy por encima. El primero es el botón de inicio, que pasa de ser una pieza mecánica a un botón de estado sólido, es decir, un botón táctil que al ser pulsado responde con una vibración del Taptic Engine, engañando al usuario y dándole la sensación de que realmente está pulsando un botón de verdad. Esta transformación viene a raíz de todos los problemas que dio el botón de inicio clásico, que con el paso del tiempo acababa estropeándose.

Al principio puede costar acostumbrarse, y si coges en una mano un iPhone 7 y en otra uno anterior y pulsas a la vez el botón de inicio se nota una gran diferencia. Ni mejor ni peor. Simplemente una diferencia. A gustos colores, pero ahora que ya me he acostumbrado prefiero la sensación del nuevo botón de inicio, que siempre podremos personalizar desde los ajustes del teléfono.

Los ingenieros de la compañía de la manzana han integrado el sensor de huellas Touch ID en este botón, con lo que un simple toque te desbloquea el teléfono. Aunque sobre esto hablaré con mayor profundidad en la entrada del cambio de Android a iOS, he de decir que Touch ID es una maravilla. No solo permite desbloquear el iPhone en un par de décimas de segundo, sino que también resulta muy útil y práctico para proteger nuestros datos personales o incluso pagar con Apple Pay.

Mejor tarde que nunca, la resistencia al agua y al polvo ha llegado a los teléfonos de Apple, después de varios años presente en los terminales de Samsung. El iPhone 7 cuenta con la calificación IP67, pero hay que señalar que Apple no recomienda que mojemos nuestro teléfono, postura opuesta a la de otros fabricantes como Samsung, que en sus campañas publicitarias anunciaban precisamente esta característica. Es más una precaución ante un posible accidente que una garantía real de que podamos mojar nuestro móvil sin ningún temor, por lo que si podemos evitarlo, mejor que mejor.

iPhone 7 mojado

Ahora que estamos llegando al fin de este análisis, la gran pregunta es si merece la pena comprarlo. Aunque el cambio de iPhone 6S a 7 nos suene a revolución, la verdad es que los cambios no son tantos como para que los que tienen un 6S se planteen actualizar. En ese caso os recomendaría esperar al año que viene, ya que los especialistas creen que el iPhone 8 marcará un antes y un después, tras varios años con una tendencia bastante continuista por parte de Apple. Sin embargo, si tienes un iPhone 5, por ejemplo, y tienes ganas de cambiarlo, puede ser una buena idea actualizarlo.

Para los que quieren dar el salto a iPhone, es importante saber cuánto podrías conseguir por tu teléfono actual vendiéndolo de segunda mano. El iPhone 7 más barato cuesta 769€, por lo que deberás plantearte si realmente estás dispuesto a pagar esa cantidad por un producto como este, algo que dependerá lógicamente del uso que hagas de tu smartphone. En mi caso las impresiones tras unos meses de uso diario son realmente positivas, tanto con el teléfono en sí como con su sistema operativo.

2 comentarios

  1. Elena Fernández dice:

    Vale, el teléfono es muy chulo y hace virguerias, pero a mi me parece que tiene un precio francamente prohibitivo y, el tema de la duración de la batería, tampoco me parece para tirar cohetes…

    • Hola Elena! Respecto lo de la batería es cierto que no es un apartado en el que destaque, ahí te doy la razón. Y sobre lo del precio es verdad que es realmente caro, sobre todo comparándolo con otros teléfonos del mercado. Si vale o no la pena semejante inversión depende de cada uno, y es más que comprensible que mucha gente prefiera gastar esa cantidad de dinero en otras cosas.

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