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La competencia hace que la tecnología mejore

RivalidadEl mundo de la tecnología es altamente competitivo, demasiado quizás. Las empresas están constantemente innovando y sacando productos al mercado con el fin de ser mejor que las demás durante un tiempo. Esa necesidad de evolución requiere de mucha imaginación, de muchas ideas, y a veces estas escasean, provocando que las empresas tengan que tomar ideas “prestadas” de otras. Cada vez vemos más plagios entre apps, servicios online, sistemas operativos o incluso dispositivos. Ya es habitual que las redes sociales se copien funciones entre ellas, o que cuando un teléfono incorpora una característica muy novedosa, al poco tiempo la competencia la incorpore en sus modelos.

Uno de los ejemplos más claros de esta competencia es la rivalidad entre Android y iOS, los dos sistemas operativos móviles más usados a día de hoy. Para muchos Android fue un plagio de iOS, que nació un año antes. Según ambos fueron evolucionando, algunos consideraban que el sistema de Google estaba copiando muchas funcionalidades de la plataforma iPhone, y viceversa. La realidad objetiva es que la rivalidad entre Apple y Google fue la verdadera causa de esta evolución, el motor de sus respectivos desarrollos, hasta llegar a lo que son hoy en día. Si echamos la vista atrás y comparamos las primeras versiones de Android y iOS con las actuales, el cambio es abismal, y no cabe duda de que han mejorado enormemente. Cada uno fue incorporando lo mejor del otro, y eliminando aquello que no le gustaba a la gente. Pero no imitándose, sino manteniendo su propia filosofía e incorporando funciones nuevas y originales; eso sí, adaptándose a lo que el público demandaba.

Android contra iOS

« La rivalidad entre Apple y Google fue el verdadero motor de sus respectivos desarrollos, hasta llegar a lo que son hoy en día »

Las videoconsolas no iban a ser una excepción: Sony y Microsoft llevan años compitiendo por la corona de los videojuegos, sin que ninguno de los dos haya conseguido ganar la guerra. Tanto la Xbox One como la PlayStation 4 tienen unas cuotas de mercado muy respetables, y el catálogo de juegos es muy completo y variado en ambas. A lo largo de estos años, la una ha ido aprendiendo de la otra. De este modo, PlayStation se dio cuenta de que una videoconsola servía para más cosas que para jugar, y Microsoft de que es inviable pedirle a los usuarios que tengan su Xbox conectada a la red las 24h y que no puedan intercambiarse juegos con sus amigos.

La competencia en las redes sociales

Historias de Instagram
Las historias de Instagram son una réplica de Snapchat

El tema de las redes sociales merecería casi un estudio aparte, porque en los dos últimos años hemos presenciado como unas se han ido copiando a otras, hasta el punto de confundir a muchos usuarios sobre la utilidad y funcionamiento de cada una. El caso más sonado es el de Instagram, propiedad de Facebook desde 2012, que durante estos últimos meses ha ido incorporando funciones “prestadas” de otras redes sociales, como las historias (Snapchat) y los directos (Periscope). Estas nuevas funciones han resultado ser todo un éxito, y yo, como usuario tanto de Snapchat como de Instagram, he notado que mucha gente que antes usaba ambas ha abandonado la primera app en favor de la segunda.

Los servicios de llamadas online (VoIP) y de mensajería instantánea también han ido copiándose unos a otros. Uno de los ejemplos más evidentes es el de WhatsApp, también propiedad de Facebook, por cierto. Principalmente es una app para enviar mensajes de texto, pero desde hace tiempo permite hacer llamadas de audio y de vídeo, algo para lo que antes uno recurría a Viber o Skype, por poner dos ejemplos.

¿Qué consecuencias tiene esta competencia?

Tanto buenas como malas. A nivel positivo, esta competencia  deriva en una evolución constante de la tecnología, mejorando progresivamente la calidad y los precios de los bienes y servicios. La competitividad elevada siempre va a beneficiar al usuario final, que cuenta con una oferta más amplia entre la que elegir, lo que le da la libertad de descargar aquellas apps o comprar esos productos que mejor satisfagan sus necesidades.

« La competitividad elevada siempre va a beneficiar al usuario final, que cuenta con una oferta más amplia entre la que elegir »

Lo negativo de todo esto es que al ritmo al que evoluciona la tecnología la vida útil del software y del hardware se reduce notablemente. Hoy compras un smartphone de última generación, y dentro de dos o tres años ya tienes que plantearte la compra de otro nuevo. En el caso de las aplicaciones y los servicios online, a veces esta saturación puede confundir al usuario, que llegado a un punto no sabe que app usar para hacer tal cosa, sobre todo ahora mismo con las redes sociales que se plagian unas a otras.

Según la filosofía de la dialéctica, es la confrontación de ideas la que genera el cambio, el progreso, la evolución. Este sistema, existente ya desde hace miles de años, puede ser aplicado en pleno siglo XXI a la tecnología, cuya evolución y progreso es provocado por el enfrentamiento entre las diferentes empresas del sector, que en el afán de conseguir el mayor número de clientes posibles lucharán con sus rivales por ofrecer lo mejor, en beneficio propio y del usuario, o como dirían los ingleses, win to win.

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