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¡Hasta siempre, Android!

Aún parece ayer el día que cambié mi Nokia por mi primer smartphone Android, un LG Optimus One, allá por 2011. Desde ese día he estado usando Android en mi teléfono; primero en el Optimus y desde enero de 2014 en mi Nexus 5. Por otra parte, a finales de 2010 me había comprado un iPod touch, que acabé vendiendo cuando me hice con el Nexus. Después de tantos años en Android me apetecía cambiar y probar iOS, así que me compré un iPhone 7, diciéndole adiós al sistema desarrollado por Google durante unos años.

LG Optimus One
LG Optimus One

Subrayo lo de un par de años, porque si bien es cierto que tenía muchas ganas de pasarme a iPhone, tengo que reconocer que he disfrutado mucho del robot verde, y no descarto que algún día vuelva a él. La primera versión de Android que tuve fue Froyo, la 2.2, de ahí que le guarde especial cariño. En ese momento iOS iba por su versión 4, y sin querer ser subjetivo reconozco que a nivel de diseño el sistema de Apple ganaba por goleada a su rival. En aquellos momentos Google seguía sin preocuparse demasiado por la estética de su software, y los desarrolladores de apps no tenían ninguna guía a la que acogerse, por lo que el apartado visual dejaba mucho que desear. No obstante, a nivel de funcionalidad sí que apuntaba alto, con un Android Market bien nutrido y muchas opciones de personalización (uno de los puntos fuertes de Android). 

Root Uninstaller Android
Desinstalar apps del sistema era posible gracias al root

Pero el hardware de aquel Optimus One era muy limitado, y la capa de personalización sobre el sistema de LG no ayudaba, así que decidí aventurarme e instalar CyanogenMod, probablemente el Android “no oficial” más popular, pasándome así a la versión 2.3 “Gingerbread”. Esa actualización refrescó mi teléfono: todo funcionaba mucho más rápido y fluido y las posibilidades de mi móvil se multiplicaron por diez. Y con ello me sumergí en el apasionante mundillo del root. Para los que no lo sepáis, se trata de una modificación en el software del terminal que nos da acceso a las entrañas del dispositivo, pudiendo así modificar un montón de cosas. En aquel momento tener root significaba poder controlar los permisos de las apps (desde Android 6.0 ya no es necesario), desinstalar aplicaciones del sistema o mover apps a la tarjeta SD, algo realmente útil en teléfonos con una memoria interna muy pobre, como era mi caso.

Whatsapp en Android 4
Android 4.0 en el Optimus One

En octubre de 2011 Google lanzó una versión de Android que marcó un antes y un después: la 4.0 (Ice Cream Sandwich). Sentó las bases del sistema que conocemos ahora, con un diseño cuidado y un repertorio de posibilidades inigualable. Lamentablemente mi Optimus One no la soportaba oficialmente, pero conseguí instalarla mediante una edición “cocinada”, y el resultado fue maravilloso: poder usar la última versión de Android en un móvil con unos recursos tan limitados era increíble.

Pero el tiempo pasaba y cada vez mi LG Optimus One se iba quedando más obsoleto, así que llegó el momento de cambiarlo por el Nexus 5, del mismo fabricante pero diseñado por Google. En aquel momento era un última generación, con un precio de 400€ pero con características de alta gama. Si a esto le sumas la garantía Nexus, es decir, el disponer de la última versión de Android en estado puro, sin las detestables capas de personalización de los fabricantes, estamos ante un gran teléfono, con el que mi opinión sobre Android cambió para mejor. Se trataba de un cambio cuantitativo en cuanto a especificaciones de hardware, y cualitativo en cuanto a software. Pasaba de la versión Android 4.0 a la 4.4 (KitKat), recién salida del horno. En mi opinión KitKat fue el punto en el que el robot verde alcanzó su madurez. Con un diseño visual elegante y bien asentado, junto con una optimización del rendimiento y de la seguridad nunca vistas hasta entonces en el ecosistema creado por Google, Android alcanzaba la mayoría de edad.

Nexus 5
Nexus 5
Android Lollipop
Android Lollipop

A finales de 2014 llegó Android 5.0 “Lollipop”, y gracias a que mi móvil era un Nexus, en menos de una semana ya estaba disfrutando de esta nueva versión, cuya carta de presentación era el “Material Design“, toda una filosofía de diseño que actualmente está presente en todos los productos de Google. Con el paso del tiempo los desarrolladores han ido introduciendo Material en sus apps, de mejor o peor manera, consiguiendo así que el apartado visual en Android se llevase una nota muy buena. El año siguiente debutó la sexta versión, “Marshmallow“, que perfeccionaba Material Design e introducía por fin lo que muchos llevábamos años esperando: poder controlar los permisos de las apps, como en iOS. Antes, si una app quería acceder a tu localización no te quedaba otro remedio que aceptarla o desinstalarla; sin embargo, con este cambio podías denegarle ese permiso y aún así seguir usándola. ¡Bienvenida sea toda mejora de nuestra privacidad!

Android 7.0 Nougat
Android 7.0 Nougat

Hace unos meses que salió Android 7.0 “Nougat”, pero Google decidió que mi Nexus 5 ya estaba obsoleto y que no podía soportarla. Una gran decepción para todos los que tenemos este teléfono, considerado un “dispositivo de culto” para todo amante de Android. Pero iOS siempre me ha llamado mucho la atención, así que decidí que este era el momento para abandonar Android y hacerme con un iPhone, con el que de momento estoy muy contento y del que espero poder publicar un buen análisis. Pese a todo, le seguiré guardando cariño a Android, a mi Nexus 5 y a lo bien que me lo pasé trasteando con este sistema en mis dos teléfonos anteriores.

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