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Código fuente accesible para todo el mundo

La privatización de Android a través de Google

Android, ese sistema operativo usado por cientos de millones de dispositivos alrededor del mundo, siempre ha tenido el atractivo para muchos de ser de código abierto, y eso en parte es cierto. ¿Pero cómo que en parte? Pues sí, cada vez el porcentaje de software libre que llevan nuestros móviles o tablets es menor, y para eso escribo esta entrada, donde voy a aclarar este tema.

Lo mejor es recurrir un poco a la historia del sistema operativo de Google. La primera versión fue lanzada en septiembre del 2008, siendo en aquel momento un software muy prematuro y con mucho trabajo por delante. Sin embargo, exceptuando los controladores propios de los dispositivos (estos son propiedad del fabricante del móvil en cuestión), el resto del sistema era totalmente libre, de código abierto. Desde el kernel Linux hasta cada app, todo era open source. Sin embargo, según iba pasando el tiempo y saliendo nuevas versiones, algunas partes del sistema se fueron “privatizando”, o lo que es lo mismo, pasando a ser software desarrollado por Google y por lo tanto no poder acceder a su código fuente. Al principio, estas apps “privadas” eran las típicas como la de búsqueda, YouTube, Maps, etc., siendo lo más lógico que siguiesen esta estrategia ya que eran los servicios del gigante de Internet.

Código fuente accesible para todo el mundo
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Hasta aquí no hay pérdida. Pero ya en la versión 3.0 (Honeycomb), Google probó un experimento que no le salió nada mal, que fue sustituir la app de música tradicional, de código abierto, por una propietaria bajo el nombre de Play Music. A esta le siguieron otras muchas, como la de fotos, el teclado, la de mensajes, y así un largo etcétera. Programas básicos en cualquier dispositivo que se fueron privatizando, quedando obsoletas en las versiones open source de Android (conocidas como AOSP).

Por otra parte están los llamados Google Play Services, una herramienta que se actualiza de forma independiente al resto del sistema operativo y en la que Google cada vez está incorporando más funciones. Esto tiene su lado bueno, que es que estén disponibles para todos los usuarios, evitando así la fragmentación y haciéndole la vida más fácil a los desarrolladores. Pero por otra parte, la mayoría de estas novedades no se incorporan a AOSP. Aparte de las librerías de mapas, Google +, anuncios y otras relacionadas directamente con esta empresa, nos encontramos con otras como protecciones de seguridad y recibir notificaciones desde la nube.

Y así llegamos a Android Lollipop (de número 5.0), con un porcentaje muy elevado del sistema “privatizado” (es la palabra que se me ocurre). Hemos pasado de un Android donde casi todo el software era libre a uno donde una buena parte de él es propiedad de Google, con las ventajas e inconvenientes que eso conlleva. Entre las primeras destacaría la inmediatez de las actualizaciones, sin importar el fabricante y modelo de nuestro dispositivo, y el hecho de que en todos sean iguales, evitando así la fragmentación. Esto de la inmediatez es especialmente importante en los apartados de seguridad, uno que se está reforzando mucho en las últimas versiones. Por otro lado, la versión de código abierto de Android se queda sin muchas de estas características, lo que supone un reto para los desarrolladores de ROMs personalizadas como CyanogenMod. Además, los diseñadores de software cuentan con que todos los usuarios van a disponer de estos programas de Google, haciendo incompatibles en muchos casos sus apps con el Android más puro. La tendencia es a seguir privatizando más el sistema, lo que para unos es bueno y para otros malo. Y todo esto sin contar con las personalizaciones que hace cada fabricante a sus dispositivos, software también propietario. ¿Qué pensáis vosotros?

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