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iOS no es OS X para móvil ni viceversa

Cuando Apple presentó iOS dijo que era una versión móvil de su sistema de escritorio, OS X. Y en parte esto es cierto, no se lo voy a negar a su propia creadora, ya que comparten el mismo kernel, sus frameworks (de hecho se usa el mismo programa para hacer apps para ambas plataformas) y cada vez más muchas características en común. Pero un ordenador, una tablet y un móvil son diferentes entre sí, por lo que iOS y OS X también lo son. Precisamente escribo esta entrada para aclarar algunos conceptos que cambian en las dos plataformas, y que confunden muchas veces a la gente.

Uno de ellos es el tema de la libertad para modificar el sistema. Todos sabemos que iOS es bastante restrictivo en este aspecto, y salvo que apliquemos jailbreak, la personalización es bastante nula. En OS X el margen de configuración es algo mayor de manera oficial, pero debido a que podemos acceder al sistema de archivos por completo, sin restricciones, las posibilidades son mayores, aunque también corramos ciertos riesgos. Además, las apps en iOS se ejecutan aisladas y no pueden modificar el comportamiento del sistema, mientras que en el Mac existen programas para modificar aspectos del sistema interno, lo que en el móvil sería impensable (siempre y cuando no lo tengas pirateado).

Carpetas de OS X

El siguiente es el sistema de archivos. Mientras que en iOS el acceso a este está muy limitado, contando cada app con su propio espacio hermético para guardar sus datos, en OS X es como en cualquier sistema de escritorio, teniendo las típicas carpetas de documentos, música, vídeos, etc. Además, como comentaba antes, podemos acceder a este por completo, modificando lo que queramos. Y esto está muy bien pensado, porque el usuario medio en un smartphone no va a necesitar guardar muchos documentos, por lo que es cada app la responsable de manejarlos, mientras que en un ordenador sí que se van a guardar muchas cosas, y es más práctico que estén en un lugar central y a partir de ahí abrirlas con la aplicación que deseemos. De todos modos, ahora con iCloud Drive, disponible en ambas plataformas, podemos guardar todos los documentos en la nube y abrirlos desde diferentes programas. Sin embargo, el sistema clásico de guardar nuestros archivos en el disco duro del ordenador nunca morirá, o de hacerlo aún tardará bastante.

App StoreLa política de instalación de software es otra de las grandes diferencias. En iOS, en teoría, solo podemos descargar aplicaciones desde el App Store, controlada por completo por Apple. Es cierto que existen herramientas como PP25 para instalar apps piratas, pero eso no es oficial y de hecho no sé si sigue funcionando… Sin embargo, en OS X, aunque exista una tienda, lo más habitual es descargar el software como se haría en Windows, desde la web del desarrollador. Es un método totalmente permitido y fácil, lo que también le abre las puertas del sistema a programadores con menos recursos. Y, como no, se puede ejecutar software universal escrito en Java, Python u otros lenguajes.

Las diferencias son muchas, como veis, y estas son solo unas pocas. Pero si os fijáis, a mayor libertad, también mayor responsabilidad. En un iPhone o iPad lo que queremos básicamente es una experiencia de usuario sencilla, sin complicaciones, en la que no tengamos que preocuparnos de la seguridad. Por su parte, en el ordenador, al usuario no le importa preocuparse un poco más de algunos aspectos como la seguridad a cambio de mayor libertad. Mucha gente no entiende que aunque cada vez se parezcan más, el ordenador sigue siendo algo muy diferente al smartphone o el tablet, de ahí que la experiencia de usuario también sea distinta. Es cierto que esto puede cambiar con el tiempo, sobre todo teniendo en cuenta la dirección que está siguiendo Apple, que busca “fusionar” ambos sistemas, pero en mi opinión para eso aún queda mucho.

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