Portada » Chromecast, pequeño pero matón

Chromecast, pequeño pero matón

En verano del 2013 Google sorprendió a todos presentando en sociedad un aparato del que no se sabía nada hasta el momento. Se trataba de un dispositivo con forma de memoria USB que se conectaba a la televisión y permitía retransmitir contenidos a esta. Y para llamar más la atención, su precio era muy competitivo: tan solo 35 dólares. Año y medio después, tras recibir muchas actualizaciones y ganar en funciones y calidad, decidí hacerme con uno, y como no hacer el análisis correspondiente.

Chromecast caja

Al desempaquetar la caja en la que viene nos encontramos con el Chromecast en sí,  un cable USB para alimentarlo, un adaptador de corriente y un alargador HDMI. Su instalación es extremadamente sencilla, y respecto al tema de la alimentación con conectar el cable a un puerto USB de la TV es suficiente. Si así lo hacemos el aparato se encenderá y apagará a la vez que el televisor, mientras que si optamos por el enchufe de la pared permanecerá siempre encendido. Por lo tanto, para configurarlo tendremos que seleccionar la toma correspondiente en el menú de la televisión y descargar la app de Chromecast en tu dispositivo Android o iOS, o bien entrar en la dirección que aparece en pantalla desde Chrome en tu ordenador. Tan solo habrá que conectar el dispositivo a la red WiFi y hacer unos pequeños ajustes. Una vez listo, cualquier aparato conectado al mismo router que este podrá transmitirle contenidos.

Chromecast - móvil 2Fiel a su filosofía, Google ha desarrollado un gadget compatible con más sistemas operativos que los suyos propios, extendiéndose el abanico a iOS, Windows, Mac, Linux y obviamente Android y Chrome OS. En todos estos cualquier desarrollador puede incluir la API de Chromecast en una aplicación, pero a la hora de retransmitir la pantalla por completo (mirroring), el sistema móvil de Apple queda fuera. Además, mientras que en la Play Store abundan los programas que se aprovechan de esta tecnología, en el App Store se cuentan con los dedos de la mano. ¿Qué quiero decir con esto? Que al final está orientado para usuarios de Android, que son los que realmente le pueden sacar provecho.

El dispositivo permite mostrar contenido en la televisión de dos formas: o bien descargándolo de la nube por sí mismo, sirviendo el cliente (teléfono, tablet u ordenador) como mando, o bien estableciendo una conexión directa con uno de los anteriores, como en el caso del mirroring. Cuando fue presentado por Google a mediados de 2013, su único uso posible era el primero, y para colmo solo era compatible con unos pocos servicios, porque la API no era aún pública. En esta categoría se engloba a YouTube, a Netflix (que desgraciadamente en España no tenemos), a VEVO, etc. Lo único que hacen al pulsar en el teléfono el botón de retransmitir es “decirle” al Chromecast que reproduzca el vídeo o canción en cuestión desde tal servidor. Esto se traduce en un ahorro de recursos en el cliente, ya que deja de descargar y reproducir el contenido multimedia y no tiene que duplicar esta información a través de una conexión de red. ¿Problema? Que desgraciadamente hay muchos servicios que no son compatibles y que por lo visto no tienen ninguna intención, visto lo visto, encabezando esta larga lista algunos como Soundcloud o Yomvi.

Chromecast - móvil 3La segunda opción, la de la conexión directa, es algo más nuevo y donde Google aún tiene que mejorar mucho. Esta función se ha ido incorporando poco a poco, empezando por poder mostrar en la TV las pestañas de Chrome (pero no los contenidos que usasen Flash, Silverlight o Java) para permitir finalmente el mirroring tanto en el ordenador (a través de la extensión de Chrome) como en los teléfonos y tablets Android más modernos. He de decir que en el primer caso la experiencia es desastrosa. Quizás mi casa no cumple con los requisitos de Google, o el router tiene algo de culpa, pero cuando intento transmitir la pantalla de mi ordenador Mac la tasa de refresco es nula, es decir, la imagen se actualiza cada dos segundos, siendo imposible manejarlo desde el salón. Sin embargo, sí que funciona mejor la retransmisión de vídeos, aunque desee mucho que mejorar. Para vídeos la mejor opción es enviar solo la pestaña, siempre que usen HTML5. En el caso de Android la expChromecast - PCeriencia sí que es mucho más positiva, casi sin retraso y con una fluidez exquisita, estés navegando por una web o echando unas partidas a un juego 3D. Lo único que criticaría en este apartado serían los pocos smartphones y tablets compatibles con esta tecnología, cuando en teoría a partir de la versión 4.4 (KitKat) ya se puede hacer mirroring, por lo que el problema es de Google.

Chromecast - tele 3

Chromecast - móvil 1Sin embargo, aparte de para algunos casos en concreto, en el uso cotidiano la función que más uso es la primera, la de que el propio Chromecast se conecte a la nube. Las primeras en fomentar este uso son las propias apps de Google, como Play Music, YouTube, Fotos, etc. Sin embargo, nos encontramos con grandes limitaciones, precisamente debido a esta política de no establecer conexiones directas. En la de música solo podemos reproducir en la televisión las canciones compradas en su tienda o almacenadas en la nube, por lo que si tienes toda tu colección guardada en la tarjeta SD o almacenamiento externo tendrás que recurrir a alternativas como musiXmatch, que además de permitirte retransmitir tu música local mostrará las letras de las canciones en la TV. Algo parecido pasa con la de Google Fotos, que solamente deja enviar las imágenes que estén en la copia de seguridad de Google +. Al final se hace necesario recurrir a software de terceros como el que mencionaba antes para poder disfrutar al máximo de nuestros contenidos en la pantalla del salón. En los únicos casos donde realmente funciona bien esto es en servicios como YouTube o Netflix, donde elegimos lo que queremos ver en el cliente y con un solo clic lo emitimos al receptor.

En los ratos en los que el aparato a analizar está encendido pero no recibiendo mostrará un fondo de pantalla configurable desde la app para Android y iOS. Las fuentes son numerosas, incluyendo tanto imágenes públicas de carácter paisajístico y artístico como tuyas de tu copia de seguridad en Google +. Sobre estas fotografías se pueden solapar datos como el tiempo o noticias de Google News (aunque en España esta opción ahora no se puede usar). Y ya que estamos hablando de la aplicación de Chromecast, no puedo terminar la entrada sin reseñar el modo invitado, con el cual la gente que esté en tu casa se podrá conectar con la televisión sin tener que acceder a tu router, algo interesante si te preocupa la seguridad y no les quieres dar tu contraseña. De esta manera aparecerá en la pantalla un código que el usuario tendrá que introducir a la hora de seleccionar el dispositivo al que se emitirá el contenido.

Chromecast - tele 2 reducido

Después de un análisis tan extenso no me puedo ir sin sacar conclusiones y dar mi opinión, así como sin compararlo con la competencia. Sí, las comparaciones son odiosas, pero también necesarias, e inevitablemente su principal rival es el Apple TV, la algo olvidada propuesta de la gran enemiga de Google. Aunque yo no tenga uno sí que lo he podido probar en repetidas ocasiones y el streaming funciona bastante mejor. El problema es que si no tienes un dispositivo iOS o Mac el uso que le vas a poder dar es prácticamente nulo, motivo por el cual la decisión entre uno y otro va a depender básicamente del sistema operativo de tu teléfono, tablet y ordenador. Además, es más caro y está orientado hacia el consumo de contenidos en iTunes, pero hay que reconocerle que el mirroring es excelente. Pero esta entrada trata sobre el Chromecast, gadget que llevo usando un par de meses y que se ha instalado en mi salón para quedarse. Estar viendo un vídeo en YouTube en el móvil y pulsando un botón enviarlo a la pantalla grande, poder escuchar inalámbricamente tu música en el home cinema o enseñarle a unos amigos unas fotos sin tener que juntarse en torno al teléfono no tiene precio. Donde no me convence tanto es a la hora de usarlo con el ordenador, donde hay mucho que mejorar. Y para colmo aún hay muchas apps que no soportan el estándar Google Cast, por lo que la única forma de usarlas es mediante mirroring, perdiéndose calidad y rendimiento. Ahora bien, ¿merece la pena? Pues no me voy a complicar mucho con la respuesta debido a su bajo precio: sí. Por 35 euros puedes convertir cualquier televisión en una TV inteligente, y con una experiencia mucho mejor que la que conseguirías con las propuestas de los fabricantes. Aún quedan cosas por mejorar, pero confío en que Google las vaya solucionando poco a poco mediante actualizaciones de software, como ya ha hecho en este año y medio de vida que tiene el Chromecast.

¡No te vayas sin dejar un comentario!