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Comparación entre "Free" y "Premium"

Mi experiencia con Spotify Premium

Esta entrada ya es algo antigua. Si quieres conocer mi opinión en 2017 sobre Spotify Premium, lee "¿Merece la pena Spotify Premium?".

La mayoría de vosotros conoceréis el servicio de música en streaming Spotify, y muchos mismo tendréis una cuenta. Para los que no lo sepan, consiste en una aplicación que permite escuchar música desde un catálogo de más de diez millones de canciones, todo de forma legal. En caso de que no paguemos, nos aparecerán anuncios tanto visuales como de audio (como cuñas de radio) para poder así pagar a los artistas. Sin embargo, si nos molestan estos anuncios, podemos suscribirnos a “Unlimited”, por 4,99€ al mes, desapareciendo la publicidad, o a “Premium”, por 9,99€, que además nos ofrece una mejor calidad de sonido, la posibilidad de descargar la música para poder escucharla sin conexión a Internet y usar sin límites la app en el móvil o tablet.

Para atraer a usuarios a su servicio más caro llevan más de un año haciendo una campaña en la que te regalan un mes de prueba gratuita de Premium, siempre que no lo hayas usado antes. Para ello, hay que introducir una forma de pago, de forma que si pasan los treinta días y no cancelamos la suscripción nos cobrarán el siguiente mes sin previo aviso. En mi caso lo que hice fue muy fácil: puse mi cuenta de PayPal y al momento de activarlo eliminé Spotify de la lista de empresas que pueden hacerme cobros mensuales, de forma que ya no corría ningún riesgo si se me pasaba la fecha.

Comparación entre "Free" y "Premium"
Comparación entre “Free” y “Premium”

Durante un mes entero solo use esta app para escuchar música, instalándola en mi móvil Android y siguiendo utilizándola en mi Mac. Lo primero que notas en el PC es que la interfaz se ve mucho más limpia, ya que la publicidad desaparece, teniendo más espacio disponible para las cosas importantes. Al empezar a escuchar música se nota el salto de calidad de 128kbps a 320kbps si previamente lo has activado en ajustes, claro está. Pero lo mejor viene cuando ya has reproducido un par de canciones y aún no te ha salido ninguna cuña, sabiendo que durante treinta días no aparecerá. Pero como comentaba antes, la experiencia Premium no se queda aquí, siendo otra característica destacada la reproducción sin conexión. En un ordenador no tiene sentido, y de hecho no la probé ahí, pero sí que lo hice en mi smartphone, donde se agradece mucho y sustituye por completo al reproductor de música que tuvieses antes. La posibilidad de ir por la calle disfrutando de tu colección musical en máxima calidad y sin gastar datos está genial, teniendo en cuenta que la app para Android tiene un diseño exquisito y es muy fácil de usar, además de incluir funciones que muchos reproductores no traen, como el crossfade (fundido del final de una canción con el inicio de la siguiente) o la cola de reproducción.

Pasan los días y te vas acostumbrando poco a poco a la comodidad que supone Spotify, pudiendo descargar una canción que has escuchado hace poco haciendo tan solo un par de clics o mismo escuchar cualquier tema que se te ocurra con tan solo buscarlo. Pero llega un momento en el que recibes un email en el que te informan de que no se ha podido renovar tu suscripción (si sigues el mismo método que yo; si no te cobran otro mes), volviendo a la versión básica de esta plataforma musical. Y ahí es cuando te das cuenta de lo bien que está Premium.

Ahora bien, ¿merece la pena pagar diez euros mensuales por este servicio? Sinceramente, no, aunque hay a mucha gente que si que le compensa. Es cierto que Spotify Premium es un gran servicio, pero para mí no vale ese precio. Lo que si que merece la pena es activar la prueba de treinta días, y ya a partir de ahí decidir si te quedas o lo dejas.

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