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Imagen de Adamantios (Wikimedia Commons)

¡No es la piratería!

España es uno de los países del mundo con mayores índices de piratería. La gente descarga de todo: desde películas hasta software, mientras los políticos dicen que eso es un delito y que ha de ser castigado. Pero ellos son los primeros en impulsar esto, mediante medidas como el IVA cultural, por ejemplo. ¿Por qué cuando es la fiesta del cine (entradas a 3€) las colas dan vueltas, sea el día y la hora que sea? Porque los ciudadanos queremos ir al cine, pasar un buen rato y disfrutar de la inigualable calidad de una sala, pero no estamos dispuestos, y menos en estos tiempos, a gastar ocho euros por una entrada.

Imagen de Adamantios (Wikimedia Commons)
Imagen de Adamantios (Wikimedia Commons)

¿Acaso creéis que la gente prefiere descargar una película por Internet para verla en su casa con una calidad de audio y vídeo nefastas en vez de pagar tres euros por verla en un cine? No, pero quieren hacernos creer que sí, que somos unos delincuentes que disfrutamos quebrando la ley. El problema en este país (y en muchos más, que todo quede claro) es la escasez de alternativas y por lo tanto los abusos por monopolio. En países como Estados Unidos existen servicios que a cambio de una asequible cuota mensual te permiten ver todas las películas y series, sean antiguas o estrenos, de forma ilimitada. Y si la peli está aún en cartelera, por un bajo precio puedes ir a disfrutarla a una sala.

Lo mismo con la música. ¿Cómo pretenden que paguemos 1€ por cada canción que compremos? Por suerte en este apartado hay más alternativas como Spotify, que nos permiten escuchar música de forma totalmente legal de forma gratuita o pagando para disfrutar de características extras. Y la verdad es que están teniendo muchísimo éxito y mucha gente se está replanteando la descarga ilegal de música. Respecto a los contenidos audiovisuales que no son estrictamente películas, como series o retransmisiones deportivas, están proliferando últimamente servicios muy competitivos que permiten acceder a canales de pago a precios más baratos que antes, pero deberían por una parte de poner tarifas más asequibles y mejorar su calidad (Canal +, a ver si captáis la indirecta porque ver un partido con treinta segundos de retraso con Yomvi es insufrible).

Spotify

Y respecto al software, aunque se pueda “sobrevivir” usando aplicaciones gratuitas muchas veces necesitamos programas de pago para nuestro trabajo o por otros motivos. Por ejemplo, si quieres editar vídeos de una forma mínimamente profesional te puedes dejar un dineral, haciendo muy tentador darse un paseo por The Pirate Bay. Los desarrolladores son conscientes de esto, intentando ajustar los precios y mismo siguiendo el modelo freemium, tan de moda ahora. Otra solución interesante es la que propone Adobe con Creative Cloud, donde en lugar de pagar mil euros por Photoshop, por ejemplo, pagas una cuota mensual, asegurándote que siempre tendrás la última versión del programa, no teniendo que desembolsar más dinero por actualizar.

Las dos mejores formas de frenar la piratería son la creatividad y la oferta. Con lo primero me refiero a buscar métodos para que sea esto más difícil, como mejorar los sistemas de seguridad del software o usar marcas de agua que identifiquen al cliente en retransmisiones en directo (como ya hace Canal +, de hecho). Respecto a lo segundo, es lo que comentaba antes, que si en el mercado abundan los servicios competitivos y baratos la gente acabará por abandonar las descargas ilegales. Y esto se hace así, estimado gobierno, y no censurando la web y atentando contra los derechos y libertades que se supone que deben tener los ciudadanos en una democracia.

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