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Yosemite, el minimalismo llega a OS X

En junio de 2013 Apple sorprendía al mundo con la presentación de iOS 7, abandonando el sofisticado diseño de su interfaz gráfica que durante seis años cautivó a tanta gente para pasar a una estética minimalista, plana, en la que desaparecerían los típicos brillos, sombras y relieves de los iconos y elementos para dar mayor protagonismo a los colores, a la transparencia y a la profundidad. Al principio, mucha gente (incluyéndome a mí) veía este cambio como un gran error, diciendo que el diseño parecía más propio de un niño pequeño que de Apple y que no actualizaríamos. Pero el roce hace el cariño y con el paso del tiempo nos fuimos acostumbrando, resultando ahora rarísimo usar iOS 6 y anteriores. Y todos sabíamos que tarde o temprano le tocaría el turno al sistema operativo para ordenadores Mac, y así fue, siendo presentada al público Yosemite, la nueva versión de OS X, en la WWDC de junio de 2014. Ahora, unos meses después, ya está disponible gratuitamente en la App Store.

Yosemite - diseño

El procedimiento de actualización es extremadamente sencillo, y una vez descargado el instalador solo hay que esperar media hora para tener nuestro Mac con el último software. Y lo primero que vemos es el escritorio, apreciándose ya los cambios a simple vista. El menú superior ahora es más plano y transparente y cambia la tipografía, pero lo que más llama la atención es, sin duda, el Dock. Su estética viaja años atrás en el tiempo para irse a las versiones más antiguas de OS X, donde esta barra inferior era cuadrada y con un fondo liso. Los iconos también pierden todo su detalle y esmero para buscar una apariencia más ligera y “fresca”. Ya vimos los cambios arriba y abajo, pero a la derecha también hay otra novedad como es la barra de notificaciones, similar a la de iOS 8, con la posibilidad de añadir widgets tanto propios de Apple como de terceros.

Otra de las características destacadas de Yosemite es el renovado sistema de búsqueda Spotlight, que se integra con Internet para ofrecerte resultados tanto locales como de información real. Si haces clic en la lupa de la barra superior, aparecerá una ventana flotante en el medio de la pantalla en la que los resultados irán apareciendo a medida que se van tecleando las letras. En teoría, ahora Spotlight puede mostrarte información de Wikipedia, contenido de iTunes Store, películas en cartelera, lugares geográficos y noticias, uniéndose así en otra función más con su hermano iOS 8. Sin embargo, algunos de estos resultados solo se muestran en ciertos países, de ahí que dijese lo de “en teoría”. Lo que se sigue mantenido del diseño es la vista previa, visualizándose en la columna de la derecha un resumen del resultado seleccionado. Pese a todo, seguimos sin tener Siri en Mac, y de momento no parece que haya interés por parte de Apple de portarlo al ordenador.

Yosemite - spotlight

Abras la aplicación que abras, el nuevo diseño vuelve a reivindicarse, especialmente en las apps nativas de la marca de la manzana. Las transparencias en la barra superior de las ventanas y en los menús laterales juegan un papel muy importante, fundiéndose con el escritorio y sus colores, como sucede en los iPhone y iPad desde iOS 7. Los botones ahora son mucho más planos, sin relieves, y los indicadores y deslizadores ahora usan un solo color, sin recurrir al degradado como era habitual en Mavericks (10.9) y anteriores. Y este cambio está presente en todos los rincones del sistema, cambiando el aspecto de cosas tan básicas como la pantalla de desbloqueo hasta aspectos más complejos como el Finder.

Y precisamente el Finder trae unas cuantas novedades debajo del brazo, siendo la más sonada “iCloud Drive”, un servicio de almacenamiento en la nube que se expande más allá de lo que en un principio era la nube de Apple, pareciéndose ahora mucho más a otros como Dropbox. Se trata de una carpeta más que se sincroniza a través de Internet, de forma que cuando hagas cambios en ella se reflejarán también en tus dispositivos iOS y en icloud.com. La ventaja frente a otros servicios es lo bien integrada que está con el sistema, tanto en móvil y tablet como en ordenador, donde incluso hay una versión para Windows. De hecho, se integra genial con el nuevo administrador de archivos de iOS 8, que permite a las apps modificar estos documentos sin necesidad de importarlos previamente y luego tener que copiarlos manualmente a la nube. No puedo decir mucho más porque no he podido probar este servicio en condiciones porque actualmente no tengo ningún dispositivo iOS. La otra novedad en el Finder es que ahora AirDrop te permite compartir archivos entre iPhone, iPad y Mac, ya que antes no se podía enviar algo de un gadget con iOS a un ordenador con OS X ni viceversa. Se sigue manteniendo la misma sencillez de arrastrar y soltar, recibiendo la notificación instantáneamente. Esto sí que lo he podido probar y es muy cómodo, evitándote usar apps de terceros o subir lo que sea a la nube y luego descargarlo en el iPhone o iPad.

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Y esto solo es una pequeña muestra de la integración cada vez más fuerte entre iOS y OS X. Parece que ahora Apple va en serio con este tema, y en vez de fusionar los dos sistemas operativos, como mucha gente dice que harán y que en mi opinión sería un craso error, prefiere ir poquito a poco unificando aspectos como el diseño, ciertas apps o, como sucede ahora, fomentando la interacción entre todos los dispositivos Apple. La empresa de Cupertino ha bautizado esto como “Continuity” (continuidad), y aunque como sucedía con Drive no lo he podido probar, tiene una pinta buenísima. Usando como base iCloud, la proximidad física o la conexión WiFi, cada vez que recibas una llamada en el iPhone podrás cogerla desde tu iPad o Mac, usando su altavoz y micrófono para hablar sin necesidad de coger el teléfono; lo mismo si eres tú el que llamas. Lo mismo con los SMS, que se integran con la app ya presente antes de “Mensajes”, aunque ahora suene un poco obsoleto. De hecho, estaría mejor que pudieses acceder a tus conversaciones de servicios como WhatsApp, aprovechando la reciente apertura de iOS y OS X para los desarrolladores, con las llamadas “extensiones”. Pero lo mejor es “Handoff”, tecnología con la que podrás empezar a escribir un documento de texto en el ordenador y continuarlo en el iPad, o ver en el ordenador la web que estás consultando en el iPhone, todo esto tan solo teniendo que hacer clic en el icono que aparecerá en todos tus dispositivos iOS y Mac cuando estén cerca. De momento solo funciona con las apps nativas y con las desarrolladas por la propia Apple, pero es una función que está abierta a los programadores de tercero, por lo que cuando esté bien implementada dará gusto usarla. Finalmente, el hotspot usando tu iPhone será mucho más fácil de utilizar desde un Mac, ya que se enlazarán solos de forma que no tengas que sacar el móvil del bolsillo para configurar el punto de acceso.

Por supuesto, las apps típicas como Safari, Mail, etc. han sufrido cambios, pero quedan en un segundo plano teniendo en cuenta todas las características destacadas de las que he hablado hasta ahora. Aparte de adaptar el diseño a Yosemite y mejorar el rendimiento, en el navegador se ha mejorado la búsqueda en la barra de texto, mostrando resultados de diversas fuentes, como pasa con Spotlight. La app de correo electrónico ahora permite enviar archivos de hasta cinco gigabytes subiéndolos a la nube, de forma que no se colapsa el servicio de email, así como la posibilidad de hacer dibujos y anotaciones en las imágenes que enviamos.

Yosemite - Safari

Yosemite es, sin duda, la actualización más radical que ha recibido OS X en mucho tiempo. Lo más destacado es el nuevo diseño minimalista y la integración con iOS, unificándose así cada vez más ambos sistemas operativos. Para muchos será una técnica de marketing, mientras que para otros es una gran característica que les facilitará muchas cosas. Aunque sea gratuito, es un cambio muy importante y que hay que valorar, ya que a muchos no les convencerá la nueva estética o creerán que les ralentizará el ordenador. Sea como sea, yo ya la he instalado y estoy muy contento, y al poco ya te acostumbras a lo nuevo, haciéndose raro usar Mavericks y anteriores. ¿Y vosotros qué? ¿Actualizáis o no?

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