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¿WiFi o datos?

Todo smartphone se puede conectar a Internet a través de una conexión WiFi o mediante la red móvil. Pero el dilema siempre está en cual de las dos usar, habiendo motivos y argumentos que defiendan tanto una como otra. Está claro que por la calle solo tendremos la opción de usar datos, y si estamos en el extranjero, excepto que asumamos los salvajes costes del roaming, nuestra única opción será el WiFi. Pero en los casos en los que las dos opciones son posibles, ¿con cuál nos quedamos?

La conexión inalámbrica mediante WiFi es un servicio que nos ofrece una operadora a cambio de una cuota mensual. Pasa lo mismo con los datos 3G o 4G, pero hay muchas diferencias. Los factores que los distinguen son muchos, como la velocidad, limitaciones, seguridad o incluso gasto de batería. En el caso de la conexión mediante un router, la velocidad es muy superior y además no hay límite de datos, lo que nos permitirá navegar y descargar todo tipo de archivos sin miedo. La conexión también suele ser más estable, aunque según nos vayamos alejando del punto de acceso en cuestión irá perdiendo calidad. Sin embargo, su seguridad es muy inferior a la de las conexiones de red móvil, ya que cualquier persona puede “pinchar” el tráfico de información con un programa gratuito disponible en Internet. Y para eso solo necesita entrar en el router, algo que tampoco es difícil, debido a que la mayoría de sistemas de seguridad que usan estos aparatos presentan numerosas vulnerabilidades. Por eso no es la opción más recomendable para realizar operaciones bancarias o semejantes, aunque también es cierto que esta información viaja cifrada.

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Router WiFi

Ajustes-datos-AndroidPor su parte, la conexión de datos móviles ofrece más seguridad, ya que pinchar una red de telefonía móvil solo está al alcance de los mejores hackers. Además, no nos tenemos que preocupar de contraseñas, protección del punto de acceso ni nada de eso, ya que corre a cargo de la operadora. Otra ventaja es que lo podemos usar en cualquier parte, aunque en muchas zonas la calidad del servicio sea nefasta. Si nos encontramos en una zona con buena señal, la velocidad es más que suficiente para navegar por la red y visitar redes sociales, pero se puede quedar lenta para realizar descargas. De todos modos, esa no es su función, ya que como anticipaba antes, todos estos servicios tienen un límite de datos (número máximo de MB que se pueden enviar y recibir en un mes), reduciéndose la velocidad o cobrándonos cada vez que se superan.

No obstante, un asunto muy importante para muchos es como afecta esto a la batería, y aquí hay muchas opiniones. Si sintetizamos todas podemos concluir que si el dispositivo no está transfiriendo datos gasta más batería el WiFi, pero si está descargando información sí que consumen más los datos móviles. Lo que sí que aprovecho para decir ahora es que en contra de lo que muchos piensan, tener la antena WiFi activada sin estar conectada a ningún router gasta batería, incluso más, ya que el aparato está continuamente buscando puntos de acceso conocidos.

Sabiendo todo esto es cuestión de cada uno utilizar una u otra opción. Lo mejor es buscar el equilibrio, utilizando el WiFi en casa y como mucho en lugares en los que sepamos que es seguro (como la casa de un amigo o familiar), y para el resto de ocasiones los datos. Esto nos brindará seguridad y velocidad para los momentos en los que más la necesitamos y nos permitirá ahorrar datos (aprovecha los momentos en los que estás en casa para actualizar y descargar apps, ver vídeos en streaming, etc.). ¿Qué hacéis vosotros?

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