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Instalar Windows en Mac

Ya hace unos meses que hablé del cambio de Windows a Mac, y en esa entrada comenté que publicaría un artículo sobre como instalar Windows en Mac, así que ya es hora de ponerme a ello. Tal como decía, hay ciertas aplicaciones que desafortunadamente no están disponibles para el sistema de la manzana, como pueden ser FL Studio, Access, SONY Vegas… ¿Qué hacer en esos casos? Yo personalmente recomiendo buscar un sustituto, es decir, una aplicación lo más parecida posible que la podamos instalar de manera nativa en OS X. Pero no siempre la encontraremos, de ahí que nos veamos en la necesidad de instalar el sistema de Microsoft en nuestro ordenador Apple.

Aunque haya algunos programas que nos permitan ejecutar software Windows en Mac sin instalar ese sistema operativo, no voy a hablar de ellos porque muchas aplicaciones van bastante mal de esa manera y genera bastante “basura” en el ordenador. Por lo tanto, nos vamos a centrar en dos formas: virtualizar Windows o instalarlo de manera nativa.

En el caso de la primera, necesitaremos un programa que emulará un ordenador con todos sus componentes en el que podremos instalar una copia de Windows. Hay para todos los gustos y de todos los precios: en caso de querer uno gratis, te recomiendo VirtualBox, el cual satisfará a la mayoría de usuarios. Si quieres una solución potente, que se integre a la perfección con Mac, la mejor opción es Parallels Desktop, aunque tiene el inconveniente del precio, ya que vale 80€ (puedes descargar una versión de prueba de 14 días). Aquí elegir es opción de cada uno.

Una vez con el programa correspondiente instalado, hay que hacerse con una instalación de Windows. Esta puede ser un DVD o en caso de no tener lector óptico, una imagen ISO. Ahora habrá que seguir las indicaciones para instalar el sistema. Una vez listo, hay que ejecutar la máquina virtual, como si de un ordenador físico se tratase, y hacer la configuración de inicio (usuario, nombre del ordenador, hora…). Entonces aparecerá el escritorio, pero aún no hemos acabado. La gran mayoría de programas de virtualización te permiten instalar en el Windows virtual unos controladores que harán que este se integre mejor con el sistema (posibilidad de pasar archivos, conexión a Internet, sonido…). Una vez finalizado esto, solo queda instalar todo el software que no puedes usar en Mac.

Para mí, personalmente, esta es la mejor opción, puesto que es la más cómoda y sencilla. Pero el principal inconveniente que presenta es que lógicamente tanto OS X como Windows no van a ir tan rápido como deberían, lo que puede ser una lacra en caso de que necesitemos usar aplicaciones potentes (edición de vídeo, diseño gráfico…). En esos casos es mejor recurrir a la segunda opción: instalar Windows de manera nativa.

Aquí no nos hará falta un programa adicional, ya que el propio Mac trae instalado por defecto Boot Camp, un software que nos permitirá particionar el disco, es decir, dividirlo, para poder instalar el sistema operativo de Microsoft de una forma sencilla, tal como lo haríamos en un PC. Para ello, hay que abrir el asistente de Boot Camp (a través de Spotlight o en Launchpad > Otros) y seguir las instrucciones, bastante sencillas. Hay que tener en cuenta que según el año de nuestro ordenador, solo podremos instalar determinadas versiones (por ejemplo, con los más nuevos, no se puede instalar una inferior a Windows 7). Al completar el asistente, el ordenador se reiniciará y comenzará la instalación del sistema operativo. Una vez completada la configuración de inicio, tendremos que instalar los controladores para poder usar todo el hardware del ordenador en caso de que no se haya hecho automáticamente, accediendo a ellos desde la carpeta BootCamp del pendrive utilizado.

Claro, ahora surge la pregunta: ¿cómo hago para arrancar OS X o Windows? Pues es muy fácil: en las Preferencias del Sistema de Mac, hay un menú que pone “Disco de Arranque”. Desde ahí podrás elegir que sistema quieres que se arranque por defecto, o reiniciar el ordenador cargando el que selecciones. En caso de que enciendas el Mac y quieras cargar el sistema que no está por defecto, tienes que pulsar en el teclado la tecla Opción (alt), hasta que aparezca un menú en el que te puedes desplazar con las flechas hasta la opción deseada, pulsando Intro para aceptarla. Tened en cuenta que yo no he utilizado esta opción, por lo que si queréis entenderla de una forma más detallada, lo mejor es leer el PDF oficial de Apple sobre el funcionamiento de Bootcamp.

Finalmente, decir que estos dos métodos están orientados a la instalación de Windows, pero también permiten cargar Linux. En el caso de VirtualBox o Parallels, no tendrás el más mínimo problema. Si quieres usar BootCamp, quizá el proceso puede ser un poco más complicado, pero buscando en Google obtendrás instrucciones sencillas de como hacerlo.

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