Portada » Mi nuevo iMac

Mi nuevo iMac

Llevo unas semanas con mi nuevo ordenador de Apple: el iMac de 21,5 pulgadas (el de finales de 2012). Por lo tanto, voy a contaros un poco las características y qué tal funciona.

Lo primero que notas al desempaquetarlo es el impecable diseño. En esta nueva generación, el grosor no llega al medio centímetro, y el acabado en acero y vidrio del dispositivo es muy elegante. Cuando lo enciendes por primera vez, en el arranque ya se ve la calidad de la pantalla, que aunque no sea retina, tiene una calidad muy buena y con mucho brillo. Medio minuto más tarde, aparece el asistente de configuración, en el que se te da la opción de usar tu cuenta de iCloud para sincronizar tus datos con otros dispositivos Apple. Después de esto, el ordenador queda listo para su uso.

En mi caso, el iMac tiene un procesador Intel i5 de 2,7 Gigahercios, 8 GB de memoria y unos gráficos de NVIDIA GT con 512 MB. Es un hardware muy bueno, que hace que usar el sistema sea una delicia. Aplicaciones como Adobe Photoshop demuestran que el ordenador es muy válido, ya que en ningún momento se atasca, por muy “fuerte” que sea la tarea.

 

Respecto al sistema operativo, OS X Mountain Lion (10.8), es muy completo y polivalente, y en apartados como la seguridad o la simplicidad de uso se ha mejorado, incluyendo funciones de iOS como el Centro de Notificaciones, Game Center, Notas, Recordatorios… Es un S.O. muy estable, que nunca se atasca o cuelga, hagas lo que hagas. Además, en el iMac se integra por completo con el hardware, haciendo que desde “Preferencias del Sistema” (lo que sería el Panel de control en Windows) se pueda controlar todo, incluyendo cosas como el disco desde el que quieres arrancar, el brillo… Además, prácticamente todas las aplicaciones de uso común de Windows tienen su versión para Mac, que además se integran perfectamente con el sistema en diseño y funcionamiento.

 

Pero como siempre, tiene que haber algo que te amargue un poco, y eso fue la impresora. La mía tenía unos añitos, pero funcionaba perfectamente en Windows 8. Sin embargo, el nuevo ordenador no me la reconocía. Busqué en Internet y encontré al final los controladores. Pero resulta que cuando voy a abrir el archivo de instalación me aparece un mensaje diciendo: “No se puede abrir la aplicación “X1100 Series Installer” porque las aplicaciones PowerPC ya no son compatibles”. Es decir, que Lexmark, el fabricante de la impresora, el software para esta lo hizo cuando Mac se basaba en procesadores PowerPC. Esto hasta hace dos años no era un problema, porque el sistema operativo traía un programa llamado “Rosetta”, que permitía ejecutar aplicaciones hechas para PowerPC en Intel. Pero por algún motivo que no conocemos, o por capricho, Apple decidió quitar este software con el lanzamiento de OS X Lion, haciendo imposible su instalación por otros medios. Así que al final tuve que comprar una impresora que, la verdad, fue muy barata y es muy buena, y funciona a la perfección con mi nuevo iMac.

En definitiva, un ordenador excelente, muy recomendado para el hogar, siempre y cuando no vayas a usar DVDs, porque para reducir grosor han quitado la unidad de CDs en este nuevo Mac (siempre queda la opción de conectarle una lectora externa por USB). Tener una pantalla de alta calidad con un ordenador metido dentro, un lector de tarjetas, una webcam, unos altavoces que suenan de lujo y un micrófono es lo que representa este iMac. Próximamente publicaré otra entrada sobre el cambio de Windows a Mac.

¡No te vayas sin dejar un comentario!